Calabazas con cara, niños llamando a la puerta y un recado con amenaza incluida. Suena a Halloween, pero en la huerta de Murcia ya se hacía algo parecido hace mucho. Se llamaba la ‘orillica del quijal’.
En algunas zonas también la conocen como ‘hebrica del quijal’. Era una costumbre infantil de la víspera de Todos los Santos, que según elDiario.es se practicaba a principios del siglo pasado. La Verdad habla de más de 100 años de historia.
¿De dónde sale el nombre?
El quijal es la esquina del bancal, ese trozo de lindes donde crecía fruta y verdura pequeña o de segunda. Lo que sobraba en ese rincón era la ‘orilla’ que se repartía entre los críos.
Según COPE, la tradición nació junto a los antiguos canales de riego, como azarbes, brazales y acequias. En sus bordes salían frutos fuera de temporada, como naranjas de grano rojo, granadas, dátiles o membrillos.
Cómo funcionaba el ‘truco o trato’ huertano
Los niños vaciaban calabazas totaneras, les tallaban ojos y boca, les ponían palillos de dientes y una vela dentro. Con ellas recorrían los carriles de la huerta cantando.
En las casas les daban castañas, granadas, higos, tostones de maíz, boniatos asados o carne de membrillo. Y si no había premio, llegaba la amenaza, que La Verdad recoge así: «¡Si no me la das te rompo el portal!». Había alguna travesura de verdad, como cambiar macetas de sitio.
Los mayores se hacían los asustados. Juan García Serrano, presidente de la Peña Huertana La Crilla, de Puente Tocinos, contó a elDiario.es que la gracia de los chavales era esconderse en los cruces de las moreras para pegar el susto a los adultos.
El cronista Antonio Botías lo resumió en la misma información: una costumbre que «se pierde en la noche de los tiempos», más antigua que Halloween.
La noche de Tosantos
Aquel jaleo convivía con un ambiente más serio. Según La Verdad, la tradición decía que las ánimas de los difuntos volvían a dormir a casa esa noche. Había mariposas de aceite encendidas y camas con sábanas limpias. Los abuelos pedían silencio para no despertar a los visitantes.
Y de fondo, sabores de la tierra: arrope, calabazate y tostones.
Cómo vivirla hoy
La Peña Huertana La Crilla, de Puente Tocinos, recupera las fiestas infantiles de Tosantos. En 2023 llevaba tres años haciéndolo, y según elDiario.es otras peñas huertanas también intentaban recuperar la tradición.
Como referencia, esto hubo en ediciones anteriores:
- 2023: talleres de calaveras con calabazas totaneras y un cuentacuentos con tostones y huesos de santo.
- 2024 (según COPE): taller de calaveras, exposición de productos de la orilla del quijal, desfile de disfraces infantil, senda del miedo y degustación de tostones y castañas asadas. La entrada era gratuita.
Ojo: no tenemos confirmado el programa de 2026. Antes de ir, pregunta directamente a la Peña Huertana La Crilla.
¿Y a ti qué?
Si tienes peques, o simplemente te apetece un plan distinto, esta es una alternativa local al Halloween de siempre. Pregunta a La Crilla o a tu peña huertana más cercana si organizan algo estos días.
Si tienes un bar, un horno o una tienda de producto local, hay un filón: tostones, castañas, membrillo o boniato encajan con la fecha. Y si quieres probar en casa, vacía una calabaza, mete una vela y prepara un cestillo de fruta de temporada.
Fuentes:elDiario.es Murcia · COPE Murcia · La Verdad


